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martes, 30 de noviembre de 2010

SKYLINE ♣♣


                            
                         
                El ataque de las aspiradoras lumínicas


DIRECTORES: COLIN Y GREG STRAUSE.
INTÉRPRETES: ERIC BALFOUR, SCOTTIE THOMPSON, DONALD FAISON, BRITTANY DANIEL, DAVID ZAYAS.
GÉNERO: CIENCIA-FICCIÓN / EE. UU. / 2010  DURACIÓN: 85 MINUTOS
SALA DE EXHIBICIÓN: CINES VICTORIA (Don Benito).
      Con SKYLINE estamos ante uno de esos ejemplos de película que muestra unos deslumbrantes efectos visuales pero que, careciendo de un guión sólido y una buena estructura narrativa, acaba pareciendo una indigesta menestra de otros títulos conocidos de la ciencia ficción y el cine fantástico: Independence Day, La guerra de los mundos, Distrito 9, Monstruoso… Todo cinéfilo tiene asumido que lo fundamental, lo más importante de una película (por encima de directores, actores, medios materiales y técnicos) es poder contar con un buen libreto, de modo que se hace difícil conectar con la premisa argumental de esta cinta (algo así como una variante de “El flautista de Hamelin”, aunque aquí la melodiosa música de flauta es sustituida por una luz cegadora que atrae de forma magnética a los humanos provocando una abducción en masa a escala global) que le deja a uno estupefacto y que en ningún momento tiende hilos emocionales ni provoca tensión.

      Los hermanos Strause, firmantes de Alien vs. Predator 2 (1997) y expertos técnicos en efectos especiales que con su compañía familiar Hydraulx han servido efectos visuales para films como El día de mañana, 300 o Avatar hacen gala de su habilidad en este apartado técnico para crear una fantasía fílmica en donde unas extrañas luces que aparecen en el cielo de la ciudad de Los Ángeles atraen a los seres humanos como polillas a la luz, una aterradora presencia extraterrestre que actuando como una gran aspiradora absorbe a toda la población humana de tal manera que en pocas horas no quedará nadie. Así, el viaje de Jarrod (Eric Balfour) y Elaine (Scottie Thompson) al sur de California previsto como una divertida escapada de fin de semana para ver al mejor amigo de Eric, Terry (Donald Faison) y su novia, Candice (Brittany Daniel) en la celebración del cumpleaños de éste, se va a convertir en una cuestión de supervivencia. Todo comienza cuando desde el ático de Terry, observan aterrados como una intensa e hipnótica luz atrae a la gente en el exterior y desaparecen en enormes naves alienígenas que cubren el cielo. Su única misión ahora es evitar ser capturados por las miles de monstruosas criaturas que recorren la ciudad en busca de los humanos que hayan podido escapar al brutal asalto inicial.

      Presupuesto limitado para un juguete que sólo sirve como demostración de las habilidades de los hermanos Strause en el campo de los efectos y que resulta difícil ser tomado en serio. El mediocre nivel del elenco, unos diálogos sonrojantes, la simplicidad en la construcción de los personajes y la total atonía estilística, plástica, formal y narrativa hacen de SKYLINE una especie de telefilm de lujo donde el pobre talento como directores de los brothers es abiertamente cuestionable sin conseguir que ninguno de sus personajes logre emitir cierta empatía. Todos esos personajes gritones y atolondrados corriendo de un lado para otro sin prácticamente abandonar el edificio que sirve de faro para una batalla sin tensión dramática y sin que en ningún momento la platea comparta sus dudas, su desconcierto y sus miedos, enredados en situaciones que resultan cómicas sin pretenderlo.

   Queda apuntado, sólo el apartado técnico se salva de la quema en este refrito multireferencial en el que sus responsables nunca aciertan en cómo sorprender al respetable, los apenas diez millones de dólares gastados en el invento acabará siendo una inversión muy rentable, pero la sensación que uno tiene es la de asistir a una escala de apuntes torpemente hilvanados y donde atendiendo a la lógica interna del relato todo parece falso: falsa la tensión inicial de la pareja que descubren que van a ser padres (atención a ese par de momentos antitabaco); falsos esos extraterrestres que procedentes de galaxias infinitamente más avanzadas se sirven de de nuestros cerebros para recargarse; y falso ese final Titanic con la pareja cogida de la mano y besándose cuando es absorbida hacia el cielo en un clímax emocional imposible. Lo terrible es que todo indica que el ataque de estas inmensas aspiradoras tendrá una continuación… Oh! lady blue, aspírame entre tus piernas y que Dios nos coja confesados.

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