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viernes, 28 de enero de 2011

LAS 10 MEJORES PELÍCULAS DE 2010


       
        Sin ánimo de ser exhaustivo ni mucho menos sentar cátedra, cada año, por estas fechas, este cronista realiza su lista de las mejores películas del año recién expirado. Un listado que me es requerido por diversos medios en la red y que ahora tengo el gusto de dar a conocer a mis fieles lectores en nuestro semanario. Insisto, sin voluntad científica porque los criterios son lógicamente muy personales y mi opinión como crítico absolutamente subjetiva, sobre todo en un año, 2010, durante el cual he podido asistir al estreno de dos docenas de buenas películas que me han emocionado, entretenido, atrapado y alejado un buen número de horas de una realidad cada vez más asquerosa, para la que no hay más salida que la vida de eremita, la locura, el suicidio o el cine. Ya saben cuál es mi elección. François Truffaut decía que en su país todo el mundo tenía dos trabajos: su trabajo y el de crítico de cine, pues ahí va mi listado que, compartido o no, nace de mi vocación en ese fantástico e inútil segundo empleo. 

       1-TOY STORY 3: Sin comentarios. El film de animación más taquillero de la historia que bajo el paraguas de la maravillosa Pixar y la dirección de Lee Unkrich se eleva como la mejor entrega de la saga. Una obra maestra conmovedora que convierte unos juguetes viejos en todo un corpus sensorial cargado de inteligencia y humanidad. Una película de niños para adultos o una película de adultos para niños.

       2-UN PROFETA: Magistral y sobrecogedor drama carcelario que supone la consagración definitiva del director Jacques Audiard. Un film intenso, complejo, lleno de aristas y matices que debe marcar un punto de inflexión en la filmografía de un cineasta despojado ya de las vanas argucias intelectuales que parecían encorsetar su libertad tras la cámara. La mejor película europea del año.

       3-BURIED (ENTERRADO): El segundo largometraje del director gallego Rodrigo Cortés resultó un virtuoso ejercicio de estilo tan estremecedor que no concedió opción alguna a los recursos facilones. La película esconde una velada crítica a la situación de Irak, la falta de escrúpulos de las grandes corporaciones y a la misma sociedad del bienestar, y al mismo tiempo supone un entretenimiento de máxima tensión en donde la situación límite que vive nuestro protagonista –un excelente Ryan Reynolds- se desarrolla a través de una progresión angustiosa y brutal. Su demoledor final partió en mil pedazos el corazón de este cronista.

       4-ORIGEN: El nuevo film del siempre interesante Christopher Nolan se presenta como un pasaje al misterio irresoluto de la mente, una experiencia íntima sobrecogedora que funciona a varios niveles y que abre puertas hacia pasadizos inextricables en donde la razón y la lógica vagan sin sentido, moldeando cosmos paralelos ocultos en lo más profundo del subconsciente, universos alternativos ingrávidos que se funden y confunden dejando a la audiencia turbada y en permanente estado de levitación.

       5-VINCERE: La última película firmada por el veterano director italiano Marco Belocchio se ocupa de una de las páginas más oscuras de la biografía de Benito Mussolini: su matrimonio secreto con Ida Dalser, con la que tuvo un hijo, de la que se aprovechó económicamente y a la que, posteriormente, cuando Mussolini dejó atrás al ferviente socialista para abrazar la causa del fascismo, repudió y encerró en un hospital psiquiátrico. Unas interpretaciones sublimes de Filippo Timi y Giovanna Mezzogiorno para construir una obra magistral y de cierto tono operístico que nos deja un sabor amargo, y que lejos de coartadas morales indaga en las entrañas de un ser tan complejo como repugnante.

       6-ANIMAL KINGDOM: Aterradora ópera prima del australiano David Michôd, un drama absolutamente atmosférico y de connotaciones criminales ambientado en un suburbio de Melbourne que nos muestra el proceso de desintegración de una familia de delincuentes acosada por la policía. Este thriller trágico y de resonancias telúricas se alzó con todo merecimiento con el premio del jurado en el pasado Festival de Sundance.

       7-LA RED SOCIAL: Sin llegar a la absoluta maestría de Zodiac, el genial David Fincher se ocupa del proceso de creación de Facebook y del litigio entre su terna de inspiradores y creadores, con Mark Zuckerberg a la cabeza. A priori el tema no me interesaba mucho, pero como era de esperar Fincher se detiene más en radiografiar la compleja y ambigua moral de un personaje tocado por una trágica soledad y marcado por un desengaño amoroso, así como de la historia de traiciones, engaños y venganzas que definitivamente pusieron cerco a su amistad. No tengo duda: Zodiac, El curioso caso de Benjamin Button, Se7ven y El Club la Lucha son superiores, pero la peli está entre las favoritas en la próxima edición ce los Oscar, y no nos engañemos, nadie hubiera podido rodar mejor que él esta fábula sobre la clásica naturaleza empresarial americana.                  

       8-SHUTTER ISLAND: Pequeña joya de culto firmada por un Martin Scorsese en plena forma y que se eleva como una rara avis dentro de su filmografía. Un thriller psicológico y kafkiano de estética pulp y resonancias al cine negro de serie B de los años 40 y 50. Apoyándose en un soberbio reparto –con su nuevo actor fetiche, Leonardo DiCaprio, a la cabeza-, un montaje ágil y una dirección de actores impecable, Marty bucea por la psique humana desde parámetros visuales y narrativos clásicos, obligando a caminar a su protagonista por el filo de la navaja con la escalofriante sensación de abocarle a la locura, demostrando una vez más su debilidad por las personalidades escindidas y los estados alterados del alma.


         9-THE FIGHTER: Nueva introspección sobre las miserias y grandeza del boxeo, sin duda el deporte más cinematográfico. El film narra la historia real de Dicky Eklund (un soberbio y delgadísimo Christian Bale entregando la mejor interpretación de su carrera), un boxeador que le llegó a disputar el título al mismísimo Sugar Ray Leonard para después verse envuelto en una explosiva mezcla de delincuencia y drogas, y que ahora se encarga de entrenar a su hermano, Mickey Ward (un notable Mark Wahlberg) con la intención de hacerle campeón del mundo. David O. Russell dirige con buen pulso un drama sobre el abismo de las drogas, la influencia –a veces corrosiva- de la familia, el afán de superación y la incansable persecución de un sueño. Atención a las secuencias de combates, rodadas de forma muy realista.

       10-VALOR DE LEY: Potente revisión del clásico dirigido en 1969 por Henry Hathaway y basado en la novela de Charles Portis que narra cómo un veterano Marshall (Jeff Bridges) y un ranger de Texas (Matt Damon) deciden ayudar a una adolescente, (Hailee Stenfield) a encontrar al asesino (Josh Brolin) de su padre. Subrayada queda la altura de un elenco para un film que aunque queda lejos de la excelencia demostrada en su obra maestra, Fargo, sirve a los hermanos Coen para rastrear las esencias del western en un nuevo ejercicio de estilo. Sin las explosiones viscerales de violencia y la trascendencia de otras obras suyas, el resultado es mucho más jugoso y atractivo que el original. Una maravilla como los Coen diseñan el plano general en esa magistral secuencia en la que tras el disparo del ranger desde muy lejos y unos inquietantes segundos de espera, nadie sabe si el jinete, impasible, ha sido o no alcanzado.

jueves, 20 de enero de 2011

ANIMAL KINGDOM ♣♣♣♣


                                Por películas como esta amo el cine.

ANIMAL KINGDOM êêêê
DIRECTOR: DAVID MICHÔD.
INTÉRPRETES: JAMES FRECHEVILLE, BEN MENDELSOHN, JACKIE WEAVER, GUY PEARCE, LUKE FORD, JOEL EDGERTON, SULLIVAN STAPLETON.
GÉNERO: THRILLER / AUSTRALIA / 2010 DURACIÓN: 112 MINUTOS.   
       Película solo recomendada para paladares exquisitos y cinéfilos exigentes, ANIMAL KINGDOM es una de esas rara avis que le hacen a uno creer que entre las nuevas generaciones no está todo perdido. Aterradora ópera prima del australiano David Michôd -un tipo al que a partir de ahora hay que seguir el rastro porque seguramente le lloverán las ofertas– y ganadora del Premio al Mejor Film Internacional en el Festival de Sundance, nos encontramos ante un drama absolutamente atmosférico y de connotaciones criminales ambientado en los suburbios de Melbourne que nos muestra el proceso de desintegración de una familia de delincuentes acosada por la policía. El director debutante no se recrea en la violencia (que salvo en el escalofriante asesinato de la novia de J siempre es mostrada de forma seca y fulminante) ni le interesa contar una historia de buenos y malos o de policías y ladrones, Michôd explora el lado oscuro de la naturaleza humana recreando un microcosmos gélido donde las leyes se rigen por otros códigos: ritos codificados entre diferentes jaurías, manadas enfrentadas en una espeluznante lucha sin cuartel donde la lealtad y la traición son parte de un jeroglífico irresoluble del que nadie puede salir indemne.



       La película narra la desgraciada historia de un adolescente, Joshua “J” Cody (James Frecheville), que tras la muerte por sobredosis de su madre, se ve obligado a trasladarse a la casa de su abuela, Janine “Smurf” Cody (Jackie Weaver), que vive en  una  zona  suburbial de Melbourne con sus tres hijos varones. Andrew “Pope” Cody (James Mendelsohn), Darren (Luke Ford) y Craig (Sullivan Stapleton), todos ellos entregados a una vida delictiva y a los que la policía ha puesto cerco de manera asfixiante. Inevitablemente, el joven acabará mezclado en los turbios asuntos de su familia, sobre todo tras el asesinato por parte de la policía de Baz Brown (Joel Edgerton), con quien comparten negocios criminales y cuya muerte será vengada con el asesinato a sangre fría de dos agentes. La escalada de violencia no parece extinguirse, y es en esa coyuntura que aparece la figura del sargento Leckie (Guy Pearce), quien se acerca al joven Joshua tratando de ponerle a salvo y, de paso, conseguir su colaboración para detener a la banda.

       Un magnífico libreto que desarrolla una línea de diálogos parcos y concisos en el mismo tono cadencioso de todo el film, parece preparar al espectador para viscerales explosiones de violencia. El susurro de la voice over del joven protagonista, las imágenes en ralentí, los sinuosos-deslizantes movimientos de cámara captan el pálpito de la tensión de manera fantasmagórica, mostrando de forma cruda y realista la destrucción de las fronteras morales en un escenario espectral donde la ciudad apenas muestra paisaje humano a plena luz del día, y donde el trío de hermanos se muestran como bestias acorraladas atisbando en el horizonte el fatal game over en la partida final de sus vidas. Es esa fascinante, hipnótica, vaporosa atonía lo que confiere al film una pátina insana, enfermiza, una negrura cargada de desencanto y existencialismo. J vive entre alimañas debatiéndose entre el amor a su novia (única salida a la encrucijada de su sórdida existencia) y la lealtad a su disfuncional familia, un brutal proceso de maduración en el que debe tratar de asimilar el sufrimiento, controlar el miedo y buscar soluciones.

       ANIMAL KINGDOM se eleva como una sobria, poderosa, conmovedora película repleta de memorables interpretaciones: la besucona, implacable Jackie Weaver modulando la voz, verdadera amenaza en la sombra; un espléndido Guy Pearce dando oxígeno a un policía de buenas intenciones en una jungla de colmillos afilados; Ben Mendelsohn en la piel del feroz psicópata tío Pope, un duro misógino que llevará a cabo la acción más atroz y repugnante del film. El enfrentamiento de esta familia de sociópatas indeseables y mezquinos con una policía de métodos poco ortodoxos y muy cuestionables, le sirve a Michôd para armar un thriller trágico y de resonancias telúricas. Un espacio alienante y desolador que a modo del salvaje Oeste ve rota su imposible armonía con insoportable brusquedad. Pues, si desde la primera escena se aprecia una total falta de emoción (ese cuadro sobrecogedor de la madre muerta en el sofá mientras el chico, resignado, mira absorto la tele), el espectador será testigo de la insondable soledad del chico (la escasa capacidad expresiva del personaje hace más patente su hastío y desesperación), instalado en una jaula de fieras salvajes recelosas de su falta de compromiso y aislamiento, hasta llegar a un desenlace que llegamos a sentir como necesario: un fogonazo que salpica las paredes de sangre y abre la puerta a la libertad. Un film magnífico pergeñado por un auténtico alquimista.