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jueves, 28 de octubre de 2010

LA RED SOCIAL ♣♣♣♣


 Exquisita y dinámica fábula sobre la nueva élite del poder 
 

DIRECTOR: DAVID FINCHER.
INTÉRPRETES: JESSE EISENBERG, ANDREW GARFIELD, JUSTIN TIMBERLAKE, JOSEPH MAZELCO, RASHIDA JONES, ROONEY MARA.
GÉNERO: DRAMA / EE. UU. / 2010  DURACIÓN: 120 MINUTOS.          
SALA DE EXHIBICIÓN: CINES VICTORIA (Don Benito).
      David Fincher (Denver, Colorado, 1962) es el ejemplo más preclaro que siempre elije este cronista para tapar las bocas de todos aquellos puristas que inventaron la vieja y estúpida teoría de que hay que desconfiar de todos aquellos directores que llegan a la gran pantalla procedentes del campo de la publicidad o el vídeo-clip. Podría citar a Spike Jonze o a otros muchos directores con personalidad propia, pero Fincher, que con sus oscuros films de corte existencialista (Se7ven, The Game, La Habitación del Pánico, El Club de Lucha y esa inconmensurable obra maestra titulada Zodiac) explora las miserias humanas en un mundo enfermo con gran tensión psicológica, está demostrando ser también un fenomenal cronista de nuestro tiempo. No es un director que se prodigue mucho a pesar del éxito de crítica y público, y en todas sus entrevistas denota una gran lucidez: “La gente dice que hay un millón de formas de rodar una escena, pero yo no estoy de acuerdo. Hay dos, y una es incorrecta”. “Rechazo filmar films largos sin justificación alguna, hay comedias que duran más que algunos matrimonios”.   
     
     Basada en el libro “Multimillonarios por accidente” de Ben Mezrich, LA RED SOCIAL nos sitúa en el otoño de 2003 cuando Mark Zuckerberg (Jesse Eissenberg), tras romper con su novia Erica (Rooney Mara), se sienta delante de su ordenador para trabajar en una idea que hace tiempo que le viene rondando por la cabeza. Así, lo que comenzó como una broma en una habitación de estudiante pronto se convirtió en una red social global llamada Facebook, que permite a sus usuarios estar conectados y compartir alegrías y penas, aficiones y secretos… y a su creador en el multimillonario más joven de la historia. Pero como el mismo dijo: “No se pueden hacer 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos”, y eso será lo que ocurra cuando Eduardo Saverin (Andrew Garfield), que se encarga de las cuestiones legales y económicas del invento, y los hermanos Winklevoss, Cameron (Archie Hammer) y Tyler (Josh Pence) que aseguran que se aprovechó de una idea suya, le exijan su parte del negocio, algo que tendrán que dilucidar con sus respectivos abogados.

      No voy a mentir asegurando que, a priori, el tema elegido por Fincher para rodar la octava película de su carrera me colmara de entusiasmo: la creación de una plataforma digital para la interconexión global de millones de personas ha derivado en un hortera y tumultuoso gallinero que produce más desazón y sonrojo que verdadera magia o estimulante interacción (sin negar algunas de sus ventajas, ahí están todas esas millones de absurdas fotos de tipos borrachos tocándose los huevos o poniéndose los cuernos delante de una mesa repleta de de bebidas alcohólicas, o la mujer de ese conocido tumbada en la cama en postura felina que nos enseña un pezón, el sinfín de tonterías que uno lee si sabe romper la contraseña  y sentirte como un agregado más en un foro en el que el nivel intelectual está rozando la idiocia), de modo que no hacía falta que Zuckerberg ni ningún otro nos recordara que “la intimidad personal es una reliquia del pasado”. Empero conociendo a Fincher, uno tenía la confianza –ahora confirmada- de que sólo unas gotas de su talento serían suficientes para escrutar con enigmático puntillismo cualquier historia.

      Si a la brillante mirada del cineasta se une un espléndido libreto de Aaron Sorkin, el resultado no puede ser otro que un producto de factura impecable que actúa como una entretenida crónica del fenómeno online más importante de los últimos años. Extremadamente celoso de mi intimidad, nada me lleva a compartir la idea generalizada de que las personas necesitan saber las unas de las otras más allá de un límite razonable, estar en contacto formando comunidades improductivas como vía de desahogo existencial que probablemente sólo produce más asfixia, pero resulta paradójico que un tipo tan asocial, egocéntrico, solitario y sin apenas amigos como Zuckerberg se convierta en el multimillonario más joven debido, precisamente, a la creación de una exitosa red para ¡la interacción social! O tal vez por eso. Como era de esperar, a Fincher le interesa muy relativamente el proceso de creación de esta auténtica revolución en la comunicación que ha marcado la presente década, deteniéndose más en radiografiar la compleja y ambigua moral de un personaje tocado por una trágica soledad y marcado por un desengaño amoroso, así como la historia de traiciones, engaños y venganzas que definitivamente pondrá cerco a la amistad.

       Sin llegar a la absoluta maestría de Zodiac, LA RED SOCIAL discurre de forma dinámica y divertida como consecuencia de un humor ácido y unos diálogos chispeantes que surgen de la naturaleza confrontada de sus protagonistas, enredados en un farragoso litigio por la jugosa parte de un pastel elaborado, al parecer, con ingredientes y esfuerzos compartidos. El mérito del director estriba en mantener la atención de la audiencia hasta el final a través de una frenética edición y una estructura saturada de saltos temporales que, a modo de incesantes flash-backs, llevan al espectador de los actos de conciliación al proceso de creación de Facebook, derivando en una especie de inagotables montajes paralelos que, aun con el control sostenido del ritmo, se ven necesitados de un mayor desarrollo. Con algunas secuencias para la galería (esa tonta y prescindible escena de la regata como metáfora de la competitividad), magníficamente interpretada por un elenco especialmente inspirado (atención a un soberbio Jesse Eisenberg dando oxígeno al hombre detrás del fenómeno y confirmando que es uno de los mejores actores de su generación), esta fábula moderna no es sino una nueva introspección sobre la clásica naturaleza empresarial americana, que abonada por la envidia, la ambición y el poder, termina siendo un nuevo y desasosegante viaje a las profundidades del alma humana, de ahí sus impactantes y demoledores planos finales.
   
      Buscar fotos en Imágenes de Google por “La Red Social de David Fincher”

lunes, 11 de octubre de 2010

BURIED (ENTERRADO) ♣♣♣♣♣


Magistral tour de force  no apto para claustrofóbicos   



DIRECTOR: RODRIGO CORTÉS.
INTÉRPRETES: RYAN REYNOLDS.
GÉNERO: THRILLER / EE. UU. / 2010  DURACIÓN: 93 MINUTOS.          
       Sorprendente el segundo largometraje del director gallego Rodrigo Cortés tras su debut con aquella sátira titulada Concursante (2005), pues tomando como base un sólido guión original del también casi debutante Chris Sparling toca uno de los temas míticos de la literatura gótica: el enterramiento de un ser humano vivo. Una pesadilla que ya plasmó fugazmente Quentin Tarantino en la fastuosa Kill Bill (2003) y que en el film de Cortés fluye de manera dinámica y absorbente bajo la influencia de los episodios televisivos de “Alfred Hitchcock presenta”, “En los límites de la realidad” y los relatos de Richard Matheson. Veamos: Un transportista civil norteamericano, Paul Conroy (Ryan Reynolds), que trabaja para una empresa en la reconstrucción de Irak, se encuentra enterrado vivo en un ataúd tras ser su camión asaltado. Sólo posee dos objetos: un mechero Zippo y un teléfono móvil para comunicarse con el exterior. Intenta contactar con su familia y consigue pedir ayuda, pero desconoce su paradero exacto para ser rescatado. Su secuestrador pide cinco millones de dólares para su liberación, algo a lo que las autoridades se niegan mientras intentan averiguar en qué punto del país se encuentra antes de que en 90 minutos se agote el oxígeno.   
  
     
      Resultado absolutamente remarcable para un poderoso ejercicio minimalista en donde un escenario reducidísimo (la falta de espacio e iluminación dentro del ataúd convierten la aventura en todo un reto), mínimos recursos físicos (un Ryan Reynolds de movimientos muy limitados entrega la mejor interpretación de su carrera en un dramático one man show) y apenas elementos con los que jugar (cuando nuestro protagonista enciende por primera vez el mechero comienza un tour de force claustrofóbico y frenético cargado de energía y tensión), se convierten en los parcos elementos con los que cuenta Cortés para construir un thriller inteligente y de espeluznante tono dramático, un planteamiento arriesgado al que dota de un notable aspecto visual. Alguien ha definido el invento como “una navaja del ejército suizo con todos los utensilios abiertos”, iría un poco más lejos, porque el director, convertido en un habilidoso malabarista, logra salvar la distancia (la misma que existe entre la vagina y el esfínter) que separa la genialidad del ridículo para completar una obra facturada con grandes dosis de ingenio y a la que ajusta un ritmo endemoniado y tenaz.  
     
      Desde los angustiosos títulos de crédito que sepultan al espectador bajo tierra convirtiendo la sala de exhibición en una extensión del ataúd en donde sientes el miedo y la respiración de alguien envuelto en una profunda oscuridad, hasta el primer chispazo del Zippo que te muestra la trampa mortal en que se haya metido el personaje (enterrado varios metros bajo tierra en una caja de madera), se desarrolla toda una experiencia asfixiante y sensorial que explora una nueva y escalofriante dimensión para la gran pantalla, y Reynolds borda el perfil del personaje aportando el hálito de la desesperación, la impotencia, el grito y el llanto con la extrema dificultad de protagonizar cada plano del metraje. BURIED (ENTERRADO) es un virtuoso ejercicio de estilo tan estremecedor que no permite ninguna concesión a los recursos facilones (nada de flash-backs ni voz en off ni acciones paralelas), para sentenciar, sin resultar doctrinario, una velada crítica a la falta de escrúpulos de las grandes corporaciones, la situación de Irak y a la misma sociedad del bienestar, al mismo tiempo que supone un entretenimiento brillante y de máxima tensión, en donde la situación límite que vive nuestro protagonista se desarrolla a través de una progresión angustiosa y brutal.

     El precario cubículo siempre parece cercano y real, la gran variedad de planos, encuadres y movimientos de cámara nos ofrecen una visión más periférica (travellings, planos cenitales, elipsis); el sonido, con el eco desasosegante de cada movimiento y una música melodramática que refuerza la vibrante opresión; y la luz, convertida en el eje temporal de la acción, nos aboca a un desenlace magistral que proyecta toda la psicología y el equilibrio emocional sostenido durante todo el metraje. BURIED es un film vigoroso que muestra el pálpito de un hombre solo enfrentado al horror de su aciago destino, empatizamos con él e interiorizamos la épica, el miedo, la denuncia social y la lucha estéril en una cruenta agonía marcada por las pautas del más sublime suspense.

PRÓXIMAMENTE

Se necesita gente que haga de zombie para la próxima peli.
Si alguien está interesado que comente, soy de La Haba (Badajoz).
¿Alguien sabe algún programa para añadir efectos de sangre o algún truco casero?Cualquier consejo se agradece.Se pueden incluir monstruos tipo William Birkin(RE)/arriba/.
Gracias de antemano, la peli podría filmarse en verano de 2011.

domingo, 10 de octubre de 2010

El Psicópata del doblao'.

Este vídeo está montado con un presupuesto mínimo  y filmado con fines de diversión. Si creen que no les va
a gustar simplemente no lo vean.