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lunes, 11 de octubre de 2010

BURIED (ENTERRADO) ♣♣♣♣♣


Magistral tour de force  no apto para claustrofóbicos   



DIRECTOR: RODRIGO CORTÉS.
INTÉRPRETES: RYAN REYNOLDS.
GÉNERO: THRILLER / EE. UU. / 2010  DURACIÓN: 93 MINUTOS.          
       Sorprendente el segundo largometraje del director gallego Rodrigo Cortés tras su debut con aquella sátira titulada Concursante (2005), pues tomando como base un sólido guión original del también casi debutante Chris Sparling toca uno de los temas míticos de la literatura gótica: el enterramiento de un ser humano vivo. Una pesadilla que ya plasmó fugazmente Quentin Tarantino en la fastuosa Kill Bill (2003) y que en el film de Cortés fluye de manera dinámica y absorbente bajo la influencia de los episodios televisivos de “Alfred Hitchcock presenta”, “En los límites de la realidad” y los relatos de Richard Matheson. Veamos: Un transportista civil norteamericano, Paul Conroy (Ryan Reynolds), que trabaja para una empresa en la reconstrucción de Irak, se encuentra enterrado vivo en un ataúd tras ser su camión asaltado. Sólo posee dos objetos: un mechero Zippo y un teléfono móvil para comunicarse con el exterior. Intenta contactar con su familia y consigue pedir ayuda, pero desconoce su paradero exacto para ser rescatado. Su secuestrador pide cinco millones de dólares para su liberación, algo a lo que las autoridades se niegan mientras intentan averiguar en qué punto del país se encuentra antes de que en 90 minutos se agote el oxígeno.   
  
     
      Resultado absolutamente remarcable para un poderoso ejercicio minimalista en donde un escenario reducidísimo (la falta de espacio e iluminación dentro del ataúd convierten la aventura en todo un reto), mínimos recursos físicos (un Ryan Reynolds de movimientos muy limitados entrega la mejor interpretación de su carrera en un dramático one man show) y apenas elementos con los que jugar (cuando nuestro protagonista enciende por primera vez el mechero comienza un tour de force claustrofóbico y frenético cargado de energía y tensión), se convierten en los parcos elementos con los que cuenta Cortés para construir un thriller inteligente y de espeluznante tono dramático, un planteamiento arriesgado al que dota de un notable aspecto visual. Alguien ha definido el invento como “una navaja del ejército suizo con todos los utensilios abiertos”, iría un poco más lejos, porque el director, convertido en un habilidoso malabarista, logra salvar la distancia (la misma que existe entre la vagina y el esfínter) que separa la genialidad del ridículo para completar una obra facturada con grandes dosis de ingenio y a la que ajusta un ritmo endemoniado y tenaz.  
     
      Desde los angustiosos títulos de crédito que sepultan al espectador bajo tierra convirtiendo la sala de exhibición en una extensión del ataúd en donde sientes el miedo y la respiración de alguien envuelto en una profunda oscuridad, hasta el primer chispazo del Zippo que te muestra la trampa mortal en que se haya metido el personaje (enterrado varios metros bajo tierra en una caja de madera), se desarrolla toda una experiencia asfixiante y sensorial que explora una nueva y escalofriante dimensión para la gran pantalla, y Reynolds borda el perfil del personaje aportando el hálito de la desesperación, la impotencia, el grito y el llanto con la extrema dificultad de protagonizar cada plano del metraje. BURIED (ENTERRADO) es un virtuoso ejercicio de estilo tan estremecedor que no permite ninguna concesión a los recursos facilones (nada de flash-backs ni voz en off ni acciones paralelas), para sentenciar, sin resultar doctrinario, una velada crítica a la falta de escrúpulos de las grandes corporaciones, la situación de Irak y a la misma sociedad del bienestar, al mismo tiempo que supone un entretenimiento brillante y de máxima tensión, en donde la situación límite que vive nuestro protagonista se desarrolla a través de una progresión angustiosa y brutal.

     El precario cubículo siempre parece cercano y real, la gran variedad de planos, encuadres y movimientos de cámara nos ofrecen una visión más periférica (travellings, planos cenitales, elipsis); el sonido, con el eco desasosegante de cada movimiento y una música melodramática que refuerza la vibrante opresión; y la luz, convertida en el eje temporal de la acción, nos aboca a un desenlace magistral que proyecta toda la psicología y el equilibrio emocional sostenido durante todo el metraje. BURIED es un film vigoroso que muestra el pálpito de un hombre solo enfrentado al horror de su aciago destino, empatizamos con él e interiorizamos la épica, el miedo, la denuncia social y la lucha estéril en una cruenta agonía marcada por las pautas del más sublime suspense.

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